Por qué el remarketing nos puede ayudar a incrementar nuestras ventas

Salvando las distancias, el consumo de publicidad es algo parecido a fumar de manera pasiva. El fumador pasivo se refugia en lugares donde está prohibido fumar de la misma forma que el internauta instala un bloqueador de publicidad en su navegador.

remarketing

Pero, a diferencia del tabaco, el marketing no mata. Al menos, por ahora, porque con la cantidad de anuncios diarios que puede tragarse una persona, lo de volverse loco puede llegar a ser una probabilidad bastante plausible. Si crees que no, siéntate y piénsalo de nuevo.

La omnipresencia de la publicidad

La devoción por el ad blocker no libra a nadie del bombardeo constante de anuncios al que está expuesta la población. Solo encender la tele a la hora de comer puede suponer una ingesta mínima de 20 anuncios por hora. Pueden ser bastante más en el caso de cadenas privadas (alguna ha sido incluso multada por el abuso de espacios publicitarios).

Si después de comer sale uno a darse un paseo de media hora para quemar las calorías se topará con una secuencia de carteles publicitarios en paradas de bus, vallas, escaparates o vehículos ambulantes.

Si encima se opta por escuchar la radio para amenizar la caminata, apaga y vámonos. Bueno, la radio es mucho más discreta en este asunto, pero no se puede salvar de una visita al patíbulo mediático, aunque sea para señalarla con el dedo.

Marketing para usuario reincidente

Pero el grueso de anuncios consumidos al día está en internet. Cierto es que los bloqueadores de publicidad ayudan a rebajar la media, pero no eliminan los ads de nuestras vidas. De ser así podría suponer el apocalipsis del mundo digital, pero que no cunda el pánico, Google y Facebook están ahí para mantener el equilibrio de ‘la fuerza’.

La cuestión es que tanto atracón de publicidad debilita el impacto que la misma tiene en la audiencia. Es un principio básico que responde a la habituación que genera la exposición continuada a un estímulo. La sensibilización del target se convierte así en una prioridad.

Hay dos formas de aumentar la intensidad de la respuesta emitida por la audiencia: ofrecer algo que genere disonancia cognitiva o dar anuncios nuevos y personalizados. Esta segunda opción es mucho más recomendable que ir jugando con las emociones del personal, más aún cuando se trata de usuarios reincidentes.

A la audiencia que vuelve hay que mimarla con el remarketing, un concepto de moda que define la publicidad dirigida al visitante que repite. No es algo nuevo, ni exclusivo del marketing puro y duro; los youtubers, por ejemplo, hacen una especie de remarketing al colocar videos concretos para sus subscriptores.

¿Cómo va eso del remarketing?

El remarketing es así de sencillo, aunque en realidad supone más trabajo que colocar un video en la página principal de un vlog. En realidad, no se trata de esperar a un cliente reincidente y ponerle por delante un banner (que también), es algo más parecido a seguir a un cliente que ha salido de tu tienda para ponerle un cartel allá donde vaya.

Dicho así suena a acoso; de hecho, lo sería en el mundo físico, pero internet tiene sus propias reglas. Un juez no vería con buenos ojos que el tendero del mercado de la esquina metiera en el bolsillo de sus clientes un localizador GPS, aunque su señoría no diría nada si empachara sus navegadores web de cookies.

La UE ya lleva tiempo regulando el tema de las cookies, pero al final hay que confiar en la buena voluntad de las empresas al elegir el tipo de remarketing que hacen con la info obtenida (por no mencionar los cientos de barbaridades que se pueden hacer con las ‘galletas espía’).

Por suerte, el remarketing se usa mayoritariamente para aumentar el número de ventas ofreciendo de forma personalizada lo que necesitan cada uno de los clientes. Puede usarse información relativa a las secciones visitadas para mostrar productos concretos (remarketing dinámico y/o de display) o presentar ads relacionados en un motor de búsqueda incrustado en la web (remarketing de búsqueda). La cuestión es que el cliente no se vaya de la página sin comprar o, si decide marcharse, atraerlo de nuevo haciendo un seguimiento para encasquetarle publicidad de la marca relacionada con los productos que estuvo mirando antes de irse.

Los conspiratorios pueden sentirse a salvo, no hay Big Brother ni los anuncios que aparecen en el buscador están ahí porque Google quiere secuestrarnos. Es todo producto de las cookies y el remarketing, y éstas solo sirven para aumentar las ventas de las empresas (al menos en teoría). (fuente. marketingdirecto.com).

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